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✍️ Por: Team BC1.NL
Bomba de insulina implantable
En los Países Bajos hay unas 1.000 personas con una forma determinada de diabetes por la que solo pueden (sobre)vivir con una bomba de insulina implantable. La DiaLin implantable, que aún está por desarrollar, es de vital importancia para estas personas.
Además, las cifras muestran que un grupo grande de pacientes tendría una mejor calidad de vida si pudiera utilizar esta bomba revolucionaria, que todavía está por desarrollar. Ahora llevan una vida llena de ingresos hospitalarios y de gran dependencia. Al final, eso cuesta mucho más.
¿Cuál era el problema de la bomba antigua?
La bomba antigua es de titanio, de ocho centímetros de largo y casi dos centímetros de grosor, con dos aberturas para las agujas con las que se llena y se enjuaga. Va debajo de la piel y ahí sobresale bastante. Notas cómo se mueve continuamente al andar o al hacer un esfuerzo.
¿Cómo es la bomba nueva?
Modular, en dos partes. Una parte es el depósito en el que va la insulina; la otra contiene la electrónica y de ella sale el tubo que entra en el abdomen. El depósito tiene la forma de una rodaja de salmón, y esa forma no es casual: sigue la curvatura anatómica de los músculos de la pared abdominal.
Crowdfunding
Mediante crowdfunding se intenta reunir dinero suficiente para diseñar la DiaLin y dejarla lista para las pruebas. Para ello hace falta una cantidad de alrededor de un millón y medio de euros.
Los costes se pueden mantener relativamente bajos porque los colaboradores de IPaDiC que se dedican a ello no obtienen ingresos fijos del proyecto; trabajan como voluntarios.

