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✍️ Por: Team BC1.NL
¿Qué tipo de trabajo hacen?
En el hospital no los llaman Wajongers, el término neerlandés para los jóvenes con una enfermedad o una discapacidad de larga duración que limita su capacidad de trabajo, sino sencillamente aprendices. Lorenzo prepara el almuerzo y reparte la comida; Princilla trabaja en la sección de los quirófanos, donde todo tiene que estar limpio y estéril. Ella limpia, repone el material y estira las camas, y según sus compañeros lo hace sin llamar la atención. Para los visitantes y los pacientes suelen pasar desapercibidos; para sus compañeros, no.
¿Cómo se les acompaña?
Con cuidado, y sobre todo al principio. Se empieza con diez aprendices, la mayoría de los cuales trabaja en el restaurante. Al cabo de unos meses se mira dónde se desenvuelven mejor y entonces se les reparte por el hospital. Todo se mantiene estricto y sencillo: nada de largas entrevistas de acompañamiento.
¿Por qué funciona aquí?
Por las personas mismas. Según los implicados, el empeño de los empleados que se han puesto manos a la obra es enorme, y detrás suele haber una motivación personal. Eso es lo más importante de todo.
Wajongers en el trabajo: el objetivo del Gobierno para 2026
El Gobierno neerlandés aspira a que en 2026 nada menos que 100.000 Wajongers hayan encontrado un puesto de trabajo adecuado. Para alcanzar ese objetivo son de gran importancia los ejemplos logrados de colaboración entre organizaciones y empleadores.
El hospital MC Slotervaart ofrece oportunidades estructurales
Un ejemplo destacado es el hospital MC Slotervaart, en Amsterdam (Países Bajos). En estrecha colaboración con el UWV, el organismo neerlandés de seguros para trabajadores que gestiona las prestaciones y ayuda a la gente a volver al trabajo, el hospital ofrece desde hace varios años a jóvenes con una limitación laboral la posibilidad de desarrollarse mediante formaciones internas y experiencia laboral dirigida.
Acompañamiento práctico en el puesto de trabajo
Lo que hace que este enfoque funcione es el acompañamiento intensivo y personal. A los jóvenes no solo se les selecciona por sus capacidades, sino que además reciben el apoyo de sus compañeros en el propio lugar de trabajo. Eso rebaja el umbral, hace eficaz el proceso de aprendizaje y aumenta las posibilidades de conseguir un empleo duradero.
De la formación a un empleo de verdad
Los resultados son convincentes. Jóvenes como Marella han pasado a puestos remunerados, entre otros en el centro de llamadas. Otras tareas, como repartir las comidas y hacer las camas, las realizan ya de forma estructural Wajongers formados para ello. Eso alivia considerablemente al personal sanitario, de 3 a 4 horas al día.
No por caridad, sino por fortaleza
El hospital lo subraya: esto no es una forma de caridad. Los Wajongers aportan un valor añadido concreto y cubren tareas a las que el personal a menudo no llega. Con ello, este proyecto resulta sostenible y eficiente, tanto en lo social como en lo económico.
Un enfoque que merece imitarse
En el MC Slotervaart se ha formado ya a más de 100 jóvenes, y la cifra sigue creciendo. El hospital demuestra que, con un enfoque bien pensado, dar trabajo a los Wajongers no solo es viable, sino que además compensa. Un ejemplo inspirador para otros centros sanitarios y empleadores de los Países Bajos.


